Desde hace tres meses atrás un sábado por la mañana al salir a comprar para desayunar sentí un tirón en la espalda de esos que uno se queja cuando ha dormido mal (en mala posición) o cuando te da el aire, y no le tomé mucha importancia pero poco a poco se fue agudizando el dolor que llegó un momento en el que no podía caminar, ni si quiera subir las escaleras al volver a casa. Tuve que hacerlo de a pocos muy sorprendido por tan extraño dolor en la zona lumbar que nunca antes había sentido.
Pasé todo el fin de semana en cama con alguna frotación que poco a poco me hacía tener movilidad. Así estuve un par de días hasta que fui a la seguridad social y me recetaron calmantes y relajantes musculares con los que noté un leve progreso, pero no estaba del todo bien, tenía dolores en toda la espalda por ratos. Así que me perdí un interesante jornada como mis amigos de patinaje en Gandía. Decidí quedarme en Madrid y así me perdí muchas otras actividades deportivas porque no me sentía del todo bien.
Luego los dolores ya fueron un poco distintos, no me dolían en una determinada posición mientras estaba sentado trabajando, pero si cada vez que me levantaba y necesitaba salir o caminar, era una sensación bastante incómoda y rara a la vez. sentía que cada vez el dolor me iba bajando a la cadera y terminando en la parte posterior del muslo. Así que nuevamente a la seguridad social para que me den más calmantes y esta vez una orden de radiografías. Y como se sabe la seguridad social trabaja de semanas en semanas, después de un mes tuve los resultados y no tenía ningún problema de huesos ni nada por el estilo. Entonces ¿qué tengo?, pues en medicina básica no te lo pueden decir así que me mandaron a un traumatólogo, y la cita para después de casi 45 días. Tiempo en el que tenía programadas mis vacaciones para ir a visitar a mi familia y recibir el año nuevo junto a ellos.
Llegó la hora del viaje y las cosas se complicaron llegué a mi destino doblado en dos (prácticamente) con unos dolores insoportables en la pierna y con mucha dificultad para sostenerme de pie. Me llevaron a urgencias directamente y no hubo inyección que me calme el dolor, después de dos días nuevamente a urgencias donde por fin me dieron un calmante mucho más fuerte que al final me hizo efecto y me mandaron a hacer una resonancia (todo con recursos propios claro) en donde se puede ver que tengo 3 hernias discales, y el neurocirujano me recomendó una operación inmediata. Decidí no operarme ahí por cuestiones económicas y de trabajo, así que tuve que pedir que me den un tratamiento paliativo hasta regresar a Madrid y continuar con el proceso.
Después de casi 3 semanas en casa y con mucho reposo ya podía caminar cada vez más y poco a poco me iba sintiendo mejor. Una mala suerte, tantos planes tenía para las vacaciones que todos tuvieron que ser cambiado y simplemente quedarme postrado en cama. Eso si estuve rodeado de mucho apoyo con mis padres y hermanos, pues claro, yo dejándome querer, aunque sufriendo a la vez.
Ahora que estoy de vuelta en Madrid, continúo con el proceso, pero vaya lo lento que va esto, que para llegar a que me vea un cirujano me tiene que ver un traumatólogo antes y de ahí derivarme la consulta. Y con los calmantes, pues fatal, me cambiaron el tratamiento y no soporto nada en el estómago, dos días sin comer mas que solo beber agua. Pues la cosa tiene para rato. En fin, confío en que pronto saldré de todo esto y tenga o no que operarme pues será decisión de los médicos a ver que me dicen. De momento estoy con los ánimos a tope poniendo de mi parte para que todo vaya bien.
De alguna forma he de decir que este año no ha tenido un buen comienzo para mi, pero en el transcurso haré que si tenga un buen final. Espero dentro de poco seguir produciendo como antes o mejor, tanto en mi empresa como en lo personal, al menos ganas tengo. Todavía hay JC para rato

febrero 1st, 2011 on 14:19
Bueno, lo importante es siempre tener los ánimos arriba, y si sientes una mejoría es un buen síntoma, así que adelante y recuerda “La enfermedad no es algo malo, es la oportunidad de demostrar lo que vales si sabes llevarla con dignidad y buen humor.